DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS, DOCTOR JORGE DEL CASTILLO GALVEZ, EN EL 127° ANIVERSARIO DE LA GLORIOSA EPOPEYA DE ARICA Y RENOVACION DE JURAMENTO DE FIDELIDAD A LA BANDERA , ANTE LA BENEMERITA SOCIEDAD FUNDADORES DE LA INDEPENDENCIA, VENCEDORES EL 2 DE MAYO DE 1866 Y DEFENSORES CALIFICADOS DE LA PATRIA
Lugar : Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Santa Beatriz.
Fecha : Martes, 05 de junio de 2007.
Medio : TV Perú.
Presidente de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia,Vencedores del 2 de Mayo de 1866 y Defensores Calificados de la Patria,
Señor General, Comandante General del Ejército,
Señor Almirante, representante del Comandante General de la Marina y el Señor General del Aire, representante del Comandante General de la Fuerza Aérea del Perú,
Señores oficiales generales, y
Señores miembros de la Junta Directiva,
Señoras y señores:
Es un altísimo honor, el que me concede la Benemérita Sociedad, en particular el señor presidente, el General de División E.P. Carlos Tafur Ganoza y Junta Directiva, para poder expresar el Discurso de Orden con motivo de las más sublime demostración de valor y sacrificio en la campaña del sur de la Guerra del Pacifico, es decir la Batalla de Arica y el héroe máximo del Ejército, el Coronel Francisco Bolognesi Cervantes.
EL VALOR DEL DEBER
Este año de 2007, denominado el Año del Deber, resulta un marco excepcional para resaltar a quien hizo de dicho precepto, la expresión más cabal de la responsabilidad histórica de defender la integridad territorial y el símbolo de la misma, como es la bandera nacional.
"Tengo Deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho", así reza la oración patriótica que Francisco Bolognesi legó a todos los peruanos con el respaldo de su estado mayor, y si bien, no nos dio una victoria bélica, si nos dio una simbología nacional y junto con la gesta del Almirante Grau en Angamos, nos dieron sentido de Patria e identidad nacional que nos sustenta hasta la fecha y así será por los siglos de los siglos.
La Casa de la Respuesta queda como mudo testimonio de la férrea decisión de Bolognesi y el conjunto de Jefes peruanos que lo acompañaban, al rechazar la intimación del Mayor chileno Juan de la Cruz Salvo. Convocados por su Jefe, uno a uno los héroes peruanos tomaron la libre decisión de cumplir con su deber junto a su decidido conductor, así fueron expresando su decisión: el Comandante Juan G. More (ex comandante de la Independencia ), Justo Arias Aragüez, Alfonso Ugarte Vernal, Marcelino Varela, Federico Cornejo, Ramón Zavala, Armando Blondell, José Joaquín Inclán, Ricardo O'Donovan, entre otros héroes.
No hay mejor testimonio que el que brindara el Mayor chileno encargado del asalto final al Morro, Luis Solo Zaldivar quien afirmó: "Todos, oficiales y tropa de este regimiento que allí se batieron, están conformes en creer que ambos jefes (Bolognesi y More) cumplieron ese día con su deber".
LA BATALLA DE ARICA
Arica era una población de 3,000 habitantes, durante los primeros tramos de la guerra, el Presidente Prado la utilizó en su condición de Director de la Guerra y el Contralmirante Montero fue su Jefe militar. Luego de tragedia del Alto de la Alianza (26 de abril de 1880), el Coronel Francisco Bolognesi Cervantes asumió su jefatura, secundado por el Comandante de Marina Juan Guillermo More que había jurado reivindicar la pérdida de la Independencia con su vida y un Estado Mayor que investido de la mística de su jefe luchó denodadamente contra fuerzas enemigas muy superiores.
Arica estaba defendida por tres baterías conocidas como: Batería Norte, Batería Este y Batería Sur.
Batería Norte: integrada por las Baterías Santa Rosa, San José y Dos de Mayo; contaba con cuatro cañones y 76 hombres al mando del Comandante Juan E. Ayllón.
Batería Este: integrada por siete cañones y 92 hombres al mando de Medardo Cruz.
Batería Sur: compuesta por ocho cañones y 160 marineros dirigidos por el Comandante de Marina Juan G. More.
El Ejército contaba con 1,553 hombres organizados en dos divisiones:
7° División al mando de José Joaquín Inclán, integrada por las Compañías Artesanos de Tacna, Granaderos de Tacna y Cazadores de Piérola, comandadas por Marcelino Varela, Justo Arias Aragüez y Federico Cornejo, respectivamente.
La 8° División al mando del Coronel Alfonso Ugarte e integrada por las Compañías Tarapacá e Iquique, comandadas por Ramón Zavala y Roque Saenz Peña, respectivamente. Este último sobrevivió a la batalla y luego fue Presidente de la República Argentina.
Completaban la defensa el Manco Cápac a cargo del Comandante Sánchez Lagomarsino y la lancha "Alianza", utilizadas como baterías flotantes.
La población había empezado a abandonar Arica luego de la Batalla de Tacna, la cual tuvo sin duda un efecto psicológico negativo. A esto se suma la retirada de Montero, la prisión de Elmore encargado de instalar las minas defensivas y el bombardeo enemigo que se incrementó el día anterior al ataque.
Mención especial demanda la actitud del Coronel Segundo Leiva del Segundo Ejército del Sur, con sede en Arequipa, que extrañamente no llegó a Tacna, donde debería hostilizar al enemigo por otro frente. Estaba formado por contingentes de Arequipa, Cusco y restos de la División Gamarra.
Este segundo ejército recibió ayuda del dictador Piérola, a diferencia de los pocos recursos a Montero y aquella diferencia no era sino por razones políticas de la batalla.
El día 30 de mayo, Leiva recibió un telegrama de Bolognesi informándole la situación en Tacna y pidiendo apoyo: "Arica se sostendrá muchos días si Leiva jaquea aproximadamente a Sama y se une con nosotros"; "Apure Leiva", pero Leiva nunca llegó, regresó a Arequipa a la que llegó el 13 de junio, habiendo recibido, según versión que recogen algunos historiadores, la orden de Piérola de ir a Arica recién al día siguiente de la batalla. Fue separado del cargo y relevado por el Coronel José de la Torre.
Esta no fue la única decepción de Bolognesi, deserciones de último momento y actitudes condescendientes no faltaron, pero fueron eso, excepciones y por tanto mejor ni mencionar nombres que puedan ofender el sentimiento patriótico de esta asamblea, sino mas bien resaltar la entereza de los oficiales y soldados peruanos que pelearon hasta morir.
La madrugada del 7 de junio, aún sin amanecer empezó el ataque chileno contra el fuerte Ciudadela, allí murió el Coronel Justo Arias Aragüez, entregando cara su vida. El Cabo Alfredo Cadenas hizo estallar el polvorín matando por lo menos diez chilenos y también algunos defensores peruanos.
En el fuerte del Este cayeron luchando el diputado trujillano Ricardo O'Donovan y Francisco Cornejo segundo jefe de los Cazadores de Piérola; también cayó José Joaquín Inclán.
El enemigo siguió avanzando ascendiendo al morro, cayeron el héroe chalaco Adolfo King, el Mayor Nacarino, el Comandante Ramón Zavala y su segundo Benigno Cornejo; el jefe de la octava División Mariano E. Bustamante y su segundo Isidro Salazar; el Mayor Ayllón, entre otros valientes.
La resistencia se concentró en la cumbre del morro, allí resistieron Bolognesi, Juan More, el Coronel Bustamante y Armando Blondell; defendiendo al pabellón nacional el gran Alfonso Ugarte Vernal, arrojándose al abismo desde la cima del morro en acción heroica que algunos equivocados han querido desmerecer.
La muerte de todos estos peruanos, los elevó al altar de la Patria y nos dieron simbología nacional, de forma tal que su sacrificio no fue una derrota, sino proyección de la identidad nacional a lo largo del tiempo.
LECCIONES DE ARICA
Qué duda cabe, que los soldados peruanos de toda condición social dieron amplias muestras de valor y coraje. Nunca lucharon en igualdad de condiciones y menos en superioridad de las mismas. No obstante ello obtuvieron la victoria en Tarapacá y lucharon sin dar ni pedir cuartel, pero gran parte de la responsabilidad de su inferioridad de condiciones recae en las controversias políticas de la época y en las circunstancias económicas imperantes.
Al revisar la historia, todas las versiones coinciden en el mal equipamiento de nuestras tropas, su falta de logística y el armamento diversificado y débil. Todo esto hace aún más heroica la gesta, pero es necesario revisar la historia para que no se repita.
Chile tenía una definida política agresiva y expansionista, siendo ese el verdadero objetivo de la guerra: la anexión territorial, siendo este elemento sustancial para afirmar su liderazgo continental que subsiste hasta la fecha. Chile desde el siglo XVIII va formando un núcleo de cohesión alrededor de su valle central donde se ubica Santiago de Chile. A mediados de este siglo al producirse las reformas borbónicas se decreta la libre navegación con los puertos españoles y se termina así con el monopolio del Callao, lección que tenemos que aprender hoy, aprovechándose que Valparaíso resulta más cercano a Europa por la ruta del Cabo de Hornos, esto consolidó una burguesía comercial pujante y una clase dirigente más activa que la limeña que seguía los aires aristocráticos de la colonia.
La Constitución chilena de 1833 estuvo orientada a obtener primero estabilidad y orden administrativo. Tuvo seis presidencias hasta 1879: Prieto, Bulnes, Montt, Pérez, Errázuriz y Pinto. El Perú en cambio tuvo veinte gobernantes, aparte de algunos interinos y accidentales. En ese período ninguna revolución triunfó en Chile; en el Perú trece regímenes surgieron violentamente.
No obstante todo lo dicho, el Perú tenía cierto el liderazgo como primer país de la costa del Pacífico en la América del Sur, pero Chile alentado por la política del Ministro Diego Portales veía en el dominio del Pacífico y la extensión territorial, las bases para un predominio futuro, aún a costa del uso de las armas, utilizadas, por ejemplo, para impedir la unificación peruano-boliviana y luego apropiarse de los recursos del guano y el salitre.
La explotación del guano de las islas produjo una verdadera revolución en el manejo de las finanzas públicas. Durante mas de 30 años, el guano representó el 60% de los ingresos del Estado, pero fue tan mal manejado por los gobiernos y además fuente permanente de corrupción y enriquecimiento ilícito que irresponsablemente condujo a que la deuda externa peruana representara el 40% de toda la deuda externa de todos los países de América Latina.
La única inversión pública importante fue la construcción del ferrocarril, aparte de ello tuvimos una sociedad rentista, basada en la riqueza de la propiedad y no en el esfuerzo personal. La psicología rentista de la alta burguesía peruana provocó el despilfarro y la extravagancia, tanto del gasto público como del privado. Todo este vergonzoso proceso contrasta con la pobreza extrema de las grandes masas indígenas, los esclavos chinos y los negros marginados social y económicamente.
Paradójicamente esto, vinculado a grandes empréstitos, arrastró al Perú a una incalculable crisis económica que invirtió los papeles, sumiendo a nuestra patria en un caos administrativo, político y social. En esas condiciones armarse era una ilusión junto a un país que se había preparado psicológica, administrativa y militarmente.
Por ello la gran lección al releer la historia plantea una interrogante, ¿cómo hacer para que no se repita esta ignominia? Pues no vemos otra salida que trabajar esforzadamente para que el Perú asuma el liderazgo del Pacífico Sur y supere a nuestros vecinos en todos los terrenos.
VISION Y MISION DEL FUTURO
Es indispensable tener claridad de concepto para definir el Objetivo Nacional Estratégico: El Perú debe ser el país líder en el Pacífico Sur, es decir, recuperando años perdidos debemos proponernos y cumplir con hacer todo lo necesario para afirmar dicho liderazgo.
En los últimos tiempos, el crecimiento económico de Chile ha sido sostenido y continuo, habiéndose reducido índices de pobreza y desempleo, sobre la base de una estabilidad política asentada en la evolución de su clase dirigente que con prudencia supo superar una dictadura que violó muchos derechos, pero no varió la estrategia expansiva de su país. Esto sin duda coloca hoy a Chile en una situación política, económica y militar superior a la del Perú, esa es la verdad.
Por ello, la clave para obtener el liderazgo en el Pacífico Sur, está en darle al Perú, factores de continuidad en el desarrollo del Estado y un alto grado de estabilidad en los campos económico, jurídico, político y social; sólo así con planes de mediano y largo alcance podremos asegurar ese liderazgo.
Un primer tema es el crecimiento económico. Hoy el Perú exhibe un sólido 7% de crecimiento anula sobre el PBI, frente al perseverante 4% de Chile, tenemos un diferencia favorable. A este ritmo, el Perú podrá alcanzar a Chile en los próximos años; nuestro país aspira a lograr el denominado Grado de Inversión que es una clasificación de país favorecido para las transacciones financieras internacionales. Chile es el único país de Sudamérica que lo tiene hace varios años. Nosotros nos hemos propuesto obtenerlo en los próximos quince meses.
Si es que obtenemos el Grado de Inversión y logramos la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y también con la Unión Europea, en relativamente poco tiempo podamos alcanzar y empezar a superar a Chile, que hace varios años ya cuenta con tales instrumentos.
En las últimas décadas, Chile no sólo ha tenido una tasa de crecimiento superior, sino su Producto Bruto Interno actual asciende a US$ 145,843 millones de dólares, mientras que el PBI del Perú está por superar los US$ 100,000 millones de dólares, pero es bueno anotar que nuestro actual nivel de crecimiento siendo mayor al de ellos, nos permite abrigar la confianza de superarlos también en este rubro.
En reservas internacionales nos estamos acercando, la inflación en el Perú es inferior y nuestro déficit fiscal es casi cuatro veces menor que el chileno (Perú tiene 2% - Chile tiene 7.9%).
Otros términos que podemos tomar en cuenta en beneficio de nuestro país, es que tenemos una mayor oferta exportable potencial, mucho más diversificada que la de ellos, tanto en bienes primarios como manufacturados. Mientras Chile es exportador sustancial de cobre; el Perú tiene cobre y otos minerales de los carece el país del sur (Oro, plata, zinc, estaño, plomo, molibdeno, entre otros). Adicionalmente el Perú es productor de Petróleo y Gas natural, productos con los que no cuenta Chile, siendo evidente su necesidad por este último recurso, por lo que es necesario estudiar con mucho detenimiento los pasos a dar en esta materia, en la cual primero hay que asegurar el consumo interno del Perú y tener garantizadas las reservas suficientes para nuestro desarrollo energético.
En el terreno de los indicadores sociales, todavía nos llevan notoria ventaja en materia de pobreza (Chile tiene 18% - Perú tiene 48%) y en tasa de desempleo igualmente (Chile tiene 7% - el Perú tiene 10%).
En el factor riesgo-país, mientras Chile se mantiene estacionario, en cambio el Perú está avanzando, acortando la brecha existente.
En este orden de ideas, es indispensable afianzar el concepto de estabilidad política y social como sustento de la Gobernabilidad. Sólo en esas condiciones es posible recuperar el terreno perdido y proyectarnos con posibilidades de éxito.
Un sólido equipamiento defensivo y disuasivo, sólo es posible si el país tiene una buena política y una buena economía. Nuestro vecino puede equiparse porque se ha preparado para ello. Nunca más puede reinar la improvisación y la desunión nacional.
Estamos describiendo un escenario que tiene como objetivo posesionar al Perú en el liderazgo del Pacífico Sur. No debemos ser testigos de otra oportunidad perdida; el guano y el salitre fueron una de ellas; hoy el Perú tiene una nueva opción, no hay que desaprovecharla, ni perderla en divisiones internas insuperables que desgastan nuestras posibilidades de desarrollo, esa será la mejor receta para preservar la integridad territorial y los altos intereses de la Patria y de nuestros ciudadanos.
Así como al sacrificio del Morro y la sangre derramada por Bolognesi y sus oficiales y tropa, le debemos en gran parte la identidad nacional y el amor a la bandera, por lo que su muerte no fue en vano; en homenaje a su memoria debemos afirmarnos en el objetivo nacional, superando diferencias, adversidades sobre la base del trabajo de nuestro pueblo y el justo valor de nuestros recursos naturales y así, y sólo así, lograremos la verdadera Epopeya de ubicar al Perú en el sitial que le corresponde como Nación con más tradición, con más historia, con más población y con más recursos naturales que deben ser la mayor motivación de una nueva auto estima nacional.
Muchas gracias señor Presidente.
|